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Qué exige el PPWR a un packaging de cosmética y perfumería, y desde cuándo

El PPWR (Reglamento UE 2025/40) es la norma europea que fija cómo debe diseñarse un envase, incluido el de cosmética y perfumería, para poder venderse en la Unión Europea a partir de 2030. Se aplica de forma general desde el 12 de agosto de 2026, pero sus exigencias más determinantes (grados de reciclabilidad y contenido mínimo reciclado) llegan de forma escalonada.

Una norma con más de una fecha

El PPWR tiene tres momentos distintos. Conocerlos con precisión es lo que permite planificar el rediseño del packaging de cosmética y perfumería con margen, en vez de a última hora. El primero ya está fijado en el Diario Oficial: el reglamento entró en vigor en febrero de 2025 y se aplica de forma general desde el 12 de agosto de 2026, con límites a PFAS y metales pesados en el envase en contacto con producto destinado al consumo o al uso humano desde esa misma fecha.

El segundo: antes de 2028, la Comisión debe publicar los actos delegados que fijan la metodología exacta para calcular el grado de reciclabilidad de cada envase, en una escala de la A a la E. Y el tercero es la propuesta conocida como Ómnibus Ambiental, que plantea retrasar ese plazo de 2028 sin que exista todavía una fecha alternativa confirmada. Tratar estos tres momentos como si tuvieran el mismo grado de certeza es lo que lleva a decisiones mal calibradas, por exceso de urgencia o por exceso de calma.

Lo que cambia de verdad desde 2030

Desde 2030 entran en vigor las dos exigencias que más condicionan el diseño físico del envase. La primera es la propia escala de reciclabilidad: solo se permiten los grados A, B y, de forma temporal hasta 2038, el grado C; los grados D y E quedan directamente prohibidos. La segunda es el contenido mínimo de plástico reciclado exigido por tipo de envase: 30% en PET de contacto sensible, 10% en el resto de plásticos de contacto sensible y 35% en el resto del envase plástico. Además, desde la misma fecha, el 40% del envase de transporte debe ser reutilizable.

Prepararse con tiempo es lo que permite negociar mejores condiciones de proveedor, en vez de adaptarse deprisa cuando la fecha ya esté encima. Adaptar un packaging existente suele llevar entre nueve y dieciocho meses en total, contando el trabajo con proveedor y la transición de stock. Un packaging estructural nuevo puede llevar hasta dos años, por la validación adicional que exige un formato distinto.

Anticiparse da margen para decidir con calma

Cada exigencia del PPWR fija una fecha de llegada, y saber cuál es cada una permite planificar con margen. El tramo actual es el del diagnóstico: identificar qué referencias del portfolio, sea cosmética o perfumería, tendrían hoy un grado D o E con la información disponible. Los siguientes tramos son los de decidir formato y proveedor, validar el nuevo envase, y producir y sustituir el stock antiguo. Empezar por el diagnóstico, y no por la producción, es lo que convierte la transición en un proceso planificado con tiempo suficiente para cada paso.

Anticiparse al PPWR es una decisión estratégica, no una reacción de última hora.

Blomon traduce el calendario en una hoja de ruta concreta para cada referencia de cosmética y perfumería, cuidando cada detalle: qué fecha ya está fijada en el Diario Oficial y qué plazo todavía puede moverse, para decidir el rediseño con el margen completo que da 2030.

Los temas que más nos preguntan

¿El PPWR ya obliga hoy a cambiar el packaging de cosmética o perfumería?

El reglamento ya está en vigor y se aplica de forma general desde agosto de 2026, pero las exigencias que determinan si hay que cambiar el packaging físico (grados de reciclabilidad, contenido reciclado mínimo) entran en vigor desde 2030. Ese margen es tiempo real para decidir el rediseño con calma y negociar mejores condiciones con el proveedor, en vez de adaptarse deprisa cuando la fecha ya esté encima.

¿Por qué hay incertidumbre sobre la fecha de 2028?

Porque una propuesta conocida como Ómnibus Ambiental plantea retrasar el plazo en que la Comisión debe publicar los actos delegados con la metodología de reciclabilidad, sin que exista todavía una fecha alternativa confirmada. Esa incertidumbre en la fecha exacta no impide avanzar: hacer el diagnóstico de portfolio ahora, con los criterios de diseño para el reciclaje ya disponibles, deja a la marca lista para actuar en cuanto se confirme la metodología final, en vez de empezar de cero cuando llegue.

¿Cómo puedo saber el grado de reciclabilidad de un envase antes de que la metodología del PPWR quede cerrada?

Es una situación habitual mientras los actos delegados no estén cerrados. No impide empezar: revisar el material, la estructura y el proveedor de cada referencia con los criterios de diseño para el reciclaje ya usados en varios sistemas europeos da una estimación fiable desde ahora, exista o no la metodología final publicada.

¿Cuánto tiempo hay que reservar para adaptar un packaging existente?

Entre nueve y dieciocho meses en total para un formato existente, y hasta dos años para un packaging estructural nuevo, contando en ambos casos el trabajo con proveedor y la transición de stock.

Empezar hoy el diagnóstico da a tu marca el margen necesario para hacer las cosas con el menor impacto y el mayor beneficio.

Blomon traduce este calendario en una hoja de ruta de packaging concreta dentro de Proyectos ESG.