Cuando un retailer, un cliente B2B o el propio comité de dirección de una marca de cosmética o perfumería pide un plan de ecodiseño de packaging, lo que bloquea el avance casi siempre es por dónde empezar. El primer paso útil es construir un diagnóstico del portfolio completo, que permite decidir con criterio qué referencia rediseñar primero.
Históricamente, el rediseño de packaging lo gestionaba el propio equipo de marketing, como decisión de marca. Hoy, la petición de ecodiseño de packaging casi siempre llega desde fuera: un retailer que empieza a pedir el grado de reciclabilidad de cada referencia como condición para seguir en el lineal, un cliente B2B que reporta bajo CSRD y necesita ese dato de su cadena de suministro, una due diligence de inversión que pregunta por el porcentaje de packaging reciclable del catálogo, o directamente el propio calendario del PPWR, que exige tener ese diagnóstico hecho antes de que lleguen los demás stakeholders.
Sin ese diagnóstico completo del SKU, la marca suele terminar revisando envases uno a uno según llegan las peticiones: uno porque lo pidió un cliente concreto, otro porque coincide con una feria, un tercero porque lo propuso marketing. Al cabo de un año, el resultado suele ser un conjunto de cambios sueltos, sin un criterio común que refuerce la reputación ESG de la marca ante cada nuevo interlocutor.
El diagnóstico de portfolio cruza cuatro variables por cada referencia: el material del envase hoy, el grado de reciclabilidad que tendría con los criterios del PPWR, el volumen de venta que representa, y el momento previsto de su próximo ciclo de renovación natural, por diseño o por marca. Un análisis de ciclo de vida (ACV), que mide el impacto ambiental del envase desde la extracción del material hasta el final de su vida útil, se suma cuando el proyecto ya lo justifica. El resultado deja de ser una pregunta abierta ("¿qué hacemos con el packaging?") y pasa a ser una lista ordenada de qué referencias merecen atención primero.
Ese diagnóstico da a la marca un plan propio, con fechas y prioridades, en vez de una revisión aislada cada vez que surge una petición. El beneficio va más allá de responder a un retailer o a un cliente B2B: reduce el coste de los rediseños que de todas formas iban a llegar, anticipa el riesgo regulatorio antes de que se vuelva urgente, y da a la marca un argumento propio y verificable ante cualquier interlocutor que pregunte por su packaging.
Reducir impacto en tu envase no significa reducir la experiencia de tu marca.
Blomon prioriza tu portfolio, o una sola referencia si es lo que necesitas: menos material fabricado y menor tarifa de residuos, con una experiencia de producto que se mantiene intacta, o mejora, mientras tu marca gana margen para negociar con proveedor antes que el resto del sector.
Los temas que más nos preguntan
¿Qué debo tener listo cuando un cliente pide datos de reciclabilidad o de material de mi packaging?
Un diagnóstico del portfolio con el material y el grado de reciclabilidad estimado de cada referencia, y una prioridad clara de qué SKU se revisan primero según volumen y riesgo.
¿Es mejor rediseñar el envase más visible de la marca o el de mayor volumen de venta?
Depende del objetivo de cada marca. Un envase insignia tiene valor de imagen, pero el criterio que suele dar más retorno económico es cruzar el volumen de venta con el riesgo regulatorio real de cada referencia: una referencia de alta rotación que hoy estaría en grado D o E concentra más urgencia y más ahorro potencial en tarifa de residuos que un producto icónico de menor volumen, aunque este último aporte más visibilidad de marca.
¿Cuánto tarda este primer diagnóstico?
Depende del tamaño del portfolio, pero es un proceso de semanas, no de meses, porque parte de información que la marca ya tiene (fichas de material, proveedores, volúmenes) y la organiza con un criterio nuevo.
¿Hace falta un análisis de ciclo de vida completo para este primer diagnóstico?
No en esta fase. Un análisis de ciclo de vida (ACV) mide el impacto ambiental del envase en detalle, desde la extracción del material hasta el final de su vida útil, y conviene reservarlo para las referencias ya priorizadas. El primer diagnóstico de portfolio se apoya en datos que la marca ya tiene (material, proveedor, volumen), sin necesidad de un ACV formal todavía.
Rediseñar reduce el material que compras y la tarifa que pagas por tus residuos de envase, y te adelanta a las normativas de 2030 mientras el resto del sector todavía decide.
Lo más consultado
Los retos de sostenibilidad más habituales en una marca beauty, resueltos de forma clara y práctica.
Packaging
Qué exige el PPWR al envase de cosmética y perfumería y cuándo, y cómo decidir el rediseño con margen en vez de bajo presión de proveedor.
Packaging
El reglamento tiene tres fechas distintas. Conocerlas da el margen para decidir el rediseño con calma, no a última hora.
Packaging
Ya es estándar en perfumería premium y avanza en cosmética. Cómo reduce material y convierte la recompra en un hábito.